Homenaje a los paisajes de la infancia. Recuerdo de una cueva poco profunda en la colina del Castillo de Sant Martí Sarroca. Atalaya desde donde contemplar el encuentro armonioso entre historia y naturaleza. Refugio donde descubrir tesoros imaginarios y soñar con mundos de burbujas.
750 ml. y 1500 ml.
Amarillo pálido, con buen desprendimiento de carbónico, vivo y brillante.
Limpio, intenso y aromático. En un principio recuerda a pieles de cítricos, manzanas y pan recién horneado, para dejar paso, al cabo de un rato, al melocotón de la viña, el membrillo y la piña poco madura.
Fresco y con buena acidez. El carbónico se funde con suavidad dejando la boca melosa y recordando las notas cítricas que presenta en aromas.